MENSAJE DEL MAESTRO TAMURA PARA 2002

Bras, 31 de diciembre de 2001

 

Feliz año a todos

 

            Este año será bueno.

 

            Todos tenemos buenos propósitos al comienzo del año pero cuando llega a su término no los vemos concluir. Este año todavía sueño con perfeccionar mi Aikido, hacer progresos en francés, en la buena salud de mi familia, en escribir un libro, mi lista es larga…

 

! Pero intentemos elevar el nivel ¡ Hay en el mundo una montaña de problemas que piden una solución inmediata. Erupciones brutales, atentados terroristas de una amplitud hasta ahora desconocida, la enfermedad de las vacas locas, la clonación humana, el recalentamiento del planeta, la jubilación de las personas mayores, el reciclaje de los desperdicios, la recesión económica, el paro, las huelgas, la delincuencia…Todos son problemas que tienen su origen en el hombre y a los cuáles hay que añadir las catástrofes naturales, terremotos, sequías, volcanes, incendios…….

 

Cuanto más se desarrolla la sociedad, más crecen y se multiplican los problemas que engendra.

 

Sin pararse en soluciones milagrosas, me parece importante tomarse el tiempo de reflexionar sobre las causas a fin de encontrar soluciones. Es evidente que hay que parar las imperdonables olas de atentados terroristas, pero no es menos evidente que detener a los culpables no es suficiente para parar el terrorismo. Quisiera tener el corazón lo suficientemente grande para escucharles y comprender qué es lo que les empuja a tales actos extremos. ¿Se puede creer verdaderamente no estar en modo alguno afectado por el simple hecho de que la mitad de la humanidad, más de tres mil millones de seres humanos, sobreviven con menos de un dólar americano por día? Antes de sacrificar millones de vacas contaminadas por la enfermedad de las vacas locas, ¿no hubiera sido mejor haberse tomado el tiempo necesario para reflexionar antes que dar de comer deshechos animales a los herbívoros? ¿No es más urgente plantearse estas cuestiones y aplicarlas a la pesca, a la piscicultura, o a la agricultura, que están dominadas por una ideología del beneficio y de la producción en masa en detrimento de la salud humana, invirtiendo estas prioridades? Tal razonamiento se puede aplicar a la medicina, a los medicamentos, y a las manipulaciones genéticas. La gravedad de las catástrofes naturales, ¿no está acrecentada por el espíritu del beneficio económico que hace olvidar las más elementales precauciones y acaba por aumentar en proporciones considerables los costes económicos y humanos?

 

Creo que ha llegado el momento en el que cada uno debe tomarse el tiempo para reencontrarse a sí mismo. Cuando Cristo predicaba el arrepentimiento, no hablaba de los otros sino de cada uno de nosotros. Cuando nos conducimos por el interés podemos estar seguros de errar en el camino. Como se ha dicho, todos estamos dominados por los deseos. Cada uno está atado a sus derechos, su rango, su fortuna, su familia, su salud, su felicidad, su propio cuerpo, pero es preciso saber que deberemos abandonar todo esto, absolutamente todo. ¿Comprender esto no simplifica la manera de abordar la vida?  Es siempre hermoso pretender actuar en nombre de la justicia, de la nación, de la sociedad, pero en realidad todo se resume en actuar en el propio interés y nunca se intenta encontrar los mismos motivos de acción en casa del  “otro”.

 

La comprensión mutua, la aceptación del otro, el sentido de la ayuda mutua, el amor al prójimo, son cualidades del corazón que hay que esforzarse en desarrollar. ¿No se podría considerar el orientar la educación en este sentido?

 

Incluso si al comienzo del año uno desea perfeccionarse, es bien evidente que es la tarea de una vida y que no se trata de cumplirla en el espacio de un solo año.

 

Feliz año a todos

N. Tamura

 

 

Traducción de Emilio García

Santander, Enero de 2002