1 de enero de 1992

Feliz año. Al final del año 1991, he asistido al cincuenta aniversario de la "Fundación Aikikai", sesenta aniversario de la apertura del Hombu Dojo celebrada en el Keiyo Plaza de Tokyo. Esta fiesta correspondía al 70º aniversario del Doshu y explica la muy numerosa asistencia, más de 2.000 personas venidas de los cuatro rincones del mundo para celebrar este acontecimiento en un ambiente cálido y amistoso.

En esta ocasión, he vuelto al Templo Tsubaki Jinja (el santuario de las camelias) en Suzaka donde se practica la meditación bajo una cascada. Había allí numerosas representaciones de ranas, animal simbólico de este santuario. La palabra rana, en japonés, se pronuncia como la palabra que significa regresar, volver, renacer..... Intrigado por este símbolo he preguntado al gran sacerdote de este santuario que me ha respondido ¡que las ranas saltan¡, ¡es más rápido que andar¡ es más, saltando se cambia de punto de vista. He sido golpeado por esta respuesta. Nos arrastramos por la tierra como sapos y creemos que el mundo que podemos abarcar es el mundo real.

Es en el interior de este mundo donde reímos, lloramos, sufrimos o nos regocijamos.....
Pero ignoramos que es suficiente saltar para cambiar este punto de vista.
El mundo se queda igual, pero nosotros lo percibimos de forma diferente según el punto de vista que adoptamos.

Placer y sufrimiento, alegría y cólera, felicidad e infelicidad, bien y mal, no existen más que en función del punto de vista. En el momento en que todos los caminos parecen cerrados, es suficiente saltar para descubrir nuevas salidas....

 Tengo pues la intención de llegar a ser este año una ranita que salta por la alegría de descubrir nuevas vías.

¿ No os gustaría, a vosotros también, llegar a ser ranas como yo?

Con mis mejores deseos,

 N. Tamura