FELIZ AÑO A TODOS

1º de Enero de 1.997

¿Habéis formado ya planes para este nuevo año?

Sólo quedan tres años para entrar en el tercer milenio.

  Cuando yo estaba en la escuela primaria recuerdo mi asombro ante la idea de ese lejano tercer milenio y me preguntaba sin saber responder " ¿Qué edad tendré yo entonces?, ¿Estaré todavía vivo? ".

  Pensando que sólo han de pasar tres años, me viene el deseo de estar para verlo. Parece que la civilización materialista toca a su fin y que el alba de una civilización espiritual se anuncia. La civilización que nuestros antepasados han construido cuidadosamente a lo largo de los siglos parece destinada a un fin brutal. Si continuamos en la misma dirección es muy probable que no solamente la humanidad sino también todas las vidas desaparecerán de nuestro planeta.

  Con el fin de pasar este cabo peligroso ¿no deberíamos cambiar radicalmente nuestra manera de vivir y de pensar?

  Si miramos las naciones y las sociedades sólo vemos enfrentamientos y oposición. El país rico y poderoso impone sus decisiones a los países pobres, el rico explota al pobre por el poder del dinero. El poderoso abusa de su poder en la sociedad. El sistema educativo, los niños que se pelean, el deporte, la política, el dinero, la guerra, todo es oposición. Si se acepta este sistema es preciso ser imperativamente vencedor si no se quiere perder todo y ser explotado.

  Mi generación ha sido educada en la idea de que había que estudiar para tener una buena situación, desarrollar el cuerpo para ser más fuerte, y hacer cada vez más esfuerzos para no ser adelantado por los demás. La sociedad, los padres, y los maestros, pensaban que era la mejor educación posible y la manera justa de vivir.

  No cabe la menor duda que el hombre debe, día tras día, mirar hacia arriba, es el verdadero sentido de la vida. Sin embargo, no hay que olvidar que lo "alto" está definido por y para sí y no en función de los demás y en relación de competición exterior.

  Hasta hoy se pensaba que vencer era esencial pero parece que esta actitud comienza a cambiar. Se encuentran parados cargados de diplomas de las mejores escuelas. Las reivindicaciones satisfechas de los huelguistas no se manifiestan necesariamente por una mejora de la vida de los trabajadores. E incluso a la inversa si una huelga se salda con una victoria del capital no resulta por ello una mejora en la situación económica. El vencedor de una guerra más que dedicarse al pillaje económico está obligado a reconstruir la economía de los países vencidos. No solamente los bienes, el dinero, la tierra, los productos de la agricultura sino también elementos como el agua y el aire que se creían inagotables dejan entrever dramáticamente sus límites. Ha llegado la época en la que no se puede apoderarse de más cosas sino que se debe repartir de manera responsable y sin derroche.

  Es la época en la se ha vuelto más importante vencerse a sí mismo que vencer a los demás. Es probablemente el primer paso en la civilización espiritual.

  Ser un hombre que sepa dar, repartir su alegría con los demás e inspirar gratitud, es la vía de la salvación.

  Pulir su alma y hacerla luminosa es la dirección del progreso espiritual. Debéis comprender que O Sensei repetía sin cesar:

"El Aikido es un arte de purificación"

Los tiempos en los que nos será preciso vivir siguiendo las enseñanzas del Aikido han llegado.

  Érase una vez un Emperador de China que había convocado a palacio a un sabio que vivía retirado y dedicaba sus días a la pesca con caña para aprender a su lado la mejor manera de gobernar el país. El sabio le enseñó como controlar su cuerpo. El Emperador reiteró su pregunta. El sabio le respondió "Si el Emperador controla su cuerpo el país no tiene porqué ir mal".

  En Oriente se considera que la política no es asunto de doctrina o adoctrinamiento sino que lo más importante es el desarrollo espiritual de los dirigentes. Lo que se aplica a la nación se aplica también a la empresa, a las federaciones, asociaciones, escuelas, o a la familia.

  Es preciso corregirse a sí mismo más que criticar a los demás.

Éste es el sentido de la victoria sobre sí mismo.

  La enseñanza fundamental del Aikido que O'Sensei había formulado así "MASAKATSU-A-GATSU" "La victoria justa, la victoria sobre sí mismo".

  En el momento en el que se acaban 2000 años de historia, no dejemos de embarcar en el navío que nos llevará hacia la civilización espiritual.

Mis mejores deseos para todos.

N. Tamura