Dojo
Shumeikan



    Con el fin de Crear un Dojo para que el Maestro Tamura pueda enseñar la práctica del Aikido y formar profesores, Reunir los practicantes deseosos de buscar su perfeccionamiento técnico y su desarrollo mental y moral según la via trazada por el maestro Ueshiba Morihei, Promover la práctica del Aikido, Favorecer la creación y el mantenimiento de lazos de amistad entre sus miembros y Difundir y preservar la herencia moral y técnica que el Maestro Tamura desea hacernos compartir, se crea en 1998 la Ecole National d'Aikido que en 1991 pasa a denominarse Shumeikan y que se inaugura tras un perido de funcionamiento provisional en Septiembre de 1995.

          Cualquier persona puede hacerse socio del Dojo Shumeikan a título individual o en nombre de una colectividad. La cotización anual por persona física o moral es de un mínimo de 100 francos. 
También es posible convertirse en socio benefactor, teniendo por tanto voz y voto en sus Asambleas Generales mediante una cotización anual mínima de 1.000 francos. 
Según la información que necesiteis podeís dirigiros a: 

Ecole National d'Aikido -DOJO SHUMEIKAN-
Place des Allées - 83149 Bras, France. Teléfono: 04 94 69 94 77
shumeikan.dojo@wanadoo.fr

plano de situación

Shumeikan
El Aikido es una via de perfeccionamiento del hombre

Por
Tamura Sensei
Febrero de 1994

Dojo Shumeikan

El 1 de febrero de 1.992, después de una larga gestación, el dojo de Bras ha nacido.

 Desde que el comité director de la Colle-sur-Loup tomó, hace poco mas de tres años, la decisión inicial, ha sido preciso buscar un terreno, un caserón, confrontar las opiniones, unir a las personas, moverse como locos... Y además, el arrebato de las pasiones, las opiniones más contrarias han llevado a nuestra federación al borde del estallido.

Los hombres de corazón han sido unidos por la prueba y comienzan hoy a ver la luz: les doy las gracias y se lo agradezco. Pero hay que decir que lo mas duro esta aún por llegar.

Hay que saber que para transformar este viejo albergue en dojo y en morada para los practicantes, será preciso consagrar todavía mucho tiempo, esfuerzos y dinero... Hago por tanto una llamada a la buena voluntad de todos.

Igualmente tengo interés, antes que nada, en recordar aquí porqué he querido este Dojo.

Frente al desarrollo tan rápido que ha tomado nuestra disciplina, lamentablemente estamos a falta de verdaderos profesores y las consecuencias de este fenómeno deben aparecer claramente a los ojos de aquellos que saben ver. El Aikido es una vía de perfeccionamiento del hombre. No es suficiente tener el diploma de profesor o el aval de su maestro para enseñar,¿no sois vosotros conscientes ya de estos límites?

Algunos pensarán sin duda que ellos no tienen este género de problemas, ya que sus alumnos están satisfechos de su enseñanza; que ellos continúen entonces siguiendo su vía como les parezca, pero que sepan también que no tienen ligaduras estrechas con nosotros.

 Los que queremos reunir en este Dojo son aquellos que se enfrentan a los problemas y que hacen todo lo que pueden para resolverlos.

Yo desearía poder profundizar en todo lo que no es posible trabajar realmente en los stages o en las clases habituales. Me sería imposible poder ocuparme de más de treinta personas a la vez. Siendo las capacidades de unos y otros variables, deseo organizar diferentes tipos de stages a fin de responder a las necesidades de todos.

Lo mismo que para alcanzar la cima de una montaña unos prefieren la escalada, otros prefieren seguir los senderos y algunos entusiastas quieren trazarse vías nuevas.

Poco importa en verdad, porque en resumidas cuentas no hay más que una sola y única cima y cada cual es libre de escoger su camino.

El Aikido es la vía que permite a cada uno volverse su propio maestro. Mi deseo es pues, que cada individuo descubra que debe hacer, espontáneamente y sin la ayuda de nadie.

La voluntad de actuar y el cuidado son cosas muy importantes, por ejemplo, limpiar los aseos porque es necesario, o arrancar las malas hierbas del jardín porque hace falta

Encontrar donde esta la insuficiencia, paliarla utilizando el cuerpo y la cabeza, lo hacemos todos en el transcurso de la práctica: encontrar el fallo en el adversario, atacar, discernir los puntos débiles y por ahí desequilibrar y después controlar. Si es importante saber repartir las tareas es también esencial saber cooperar para llegar al fin que se nos ha marcado. Se puede beneficiar la comunidad de sus conocimientos específicos, pero es preciso igualmente ser capaz, cuando no se sabe exactamente que es lo que se debe hacer, o bien pedírselo a cualquiera o reflexionar por sí mismo.

Es pues esencial, en este sentido del estudio, que nuestro Dojo quede incompleto, imperfecto...

Habremos de hacer un lugar donde nos sea dado trabajar y practicar en la alegría; solos, sin por ello sentirse aislados, o con muchos, sin por ello crear el desorden.

Os pido entonces, leer lo que sigue habiendo sopesado bien lo que acabo de deciros:

"La Asociación ENA rige un Dojo cuyo nombre es SHUMEIKAN. Allí se estudia el Aikido tal y como ha sido legado y analizado en profundidad por O SENSEI UESHIBA MORIHEI, buscando responder a través de este trabajo a la pregunta:

" ¿Qué es el hombre, cómo debe vivir y cual es el sentido de la vida ? "

Y prohibiéndose toda discriminación, cualquiera que ella sea: raza, religión, educación, edad, sexo, o grado... El Dojo esta abierto a toda persona deseosa de estudiar Aikido con sinceridad.

Los diplomados de la ENA habrán asimilado las bases justas del Aikido, lo que significa solamente que el Maestro habrá distinguido en ellos la capacidad de aplicar también en la vida lo que hayan aprendido del Aikido.

(Aunque algunos podrían ser dipomados en tres días, otros no lo serían ni en diez años).

Los alumnos realizan trabajos de estudio y de búsqueda a través del entrenamiento, los cursos, los encuentros, y los seminarios y dan cuenta de los resultados de sus trabajos en las publicaciones destinadas a los miembros.

El Dojo será regido únicamente según el principio de "abnegación"

No se trata en modo alguno de una limosna. Se trata simplemente de hacer todo lo posible donde y cuando es posible, con sinceridad y sin esperar nada a cambio. Se puede igualmente hacer donaciones en dinero o en especie, fregar la vasija o ayudar a cualquiera en los trabajos. En lo que se refiere a los donativos y las contribuciones, hay quienes dan y aquellos a los que se da.

La abnegación es un medio de realizarse y una fuente de alegría para uno mismo. El otro existe sin existir... El otro es uno mismo.

Que vengan a este lugar solo aquellos, que tras una madura reflexión, deseen sinceramente participar en esta experiencia.