Del Esfuerzo y el Talento (R. Sánchez en Valladolid)

Un post de José Rodríguez

Dentro de las fechas importantes del grupo de aikido de Aikikaivalladolid, está sin duda de forma destacada, el curso que imparte Roberto Sánchez a principio de Junio en Valladolid.

En un primer borrador de la crónica empezaba enumerando el trabajo desarrollado por Roberto, pasando luego a comentar anécdotas surgidas, a describir el ambiente de trabajo que se formó, del infierno de que te monten unos tiradores de cerveza en una fiesta de la calle cuando dentro nos estábamos deshidratando, en fin, de todas esas pequeñas cosas de las que constan los cursos.

Sin embargo, me daba la sensación de que esa aproximación era un tanto superficial, que tan solo era un relato de sucesos y que no aportaba nada a los que asistieron al curso, ya que lo vivieron, ni a los que no pudieron asistir, ya que un listado de técnicas y de anécdotas que no has vivido no es más que eso, un listado. Así que en una segunda aproximación, intentaré explicar qué es diferente en un curso de Roberto y de esa forma, humildemente, aportar algo de valor añadido a la crónica.

Desde ese punto de vista empecé a despojar el curso de todos sus adornos, de las anécdotas, del cansancio, de la satisfacción del esfuerzo, incluso de las técnicas e intenté centrarme en la esencia. Y la esencia es que Roberto no practica o enseña aikido, es aikido.

En todas las actividades de la vida: laborales, sociales, artísticas…, hay quien con más o menos esfuerzo consigue ser bueno en lo que hace, incluso ser muy bueno, pero solo de vez en cuando hay una persona que tiene una facilidad natural para destacar en una actividad y cuando eso ocurre y dicha persona desarrolla dicho potencial, no solo esa persona alcanza niveles de perfeccionamiento inalcanzables por el resto, sino que los que lo rodean, de forma instintiva y muchas veces inconsciente, perciben dicho talento y en cierta forma se sienten envueltos por él.

Cuando dije que Roberto era aikido me refería precisamente a eso. A que su talento natural, (y a indudablemente su esfuerzo), le ha llevado a alcanzar una calidad en su trabajo que verle practicar aikido es “ver” aikido y, al menos para mí, verle es descubrir aspectos del aikido más allá de los meramente técnicos.

Es por ello que a mi juicio, Roberto es en la actualidad, con permiso de los muchos y muy buenos maestros que han pasado y pasarán por Valladolid, el referente indiscutible del aikido y que asistir a uno de sus cursos es la oportunidad de presentir lo que el verdadero aikido significa.

Lamento no ser mejor con las palabras, pero espero haber alcanzado mi objetivo de aportar valor añadido a la crónica, tanto para los que habéis asistido al curso como a los que no lo habéis hecho y que sirva para animar a los que nunca hayan asistido a uno de sus curso a que lo hagan.

Un saludo.