Llegó el sol en Asturias.

Curso en Oviedo de David Sánchez Arévalo, 6º Dan

Un post de José A. Hevia García, 5ºdan, profesor del Club Aikido Shumeikai y del Oviedo Aikikai

Este sábado día 12 de Marzo 2016 teníamos cielos despejados en Oviedo y esperábamos al majestuoso Júpiter. Pero… ¡nos llegó el mismísimo Sol! personificado en el maestro David Sánchez que, con su luz, aclaró nuestras zonas umbrías. Y así es la verdad, amigo Sancho: con el sol hemos topado ¿qué pinta entonces Júpiter teniendo al mismísimo sol delante?

Cide Hamete nos contaba esa gran historia de Alonso Quijano y Sancho Panza como “historiador”, que era lo que hoy llamaríamos “cronista”, escritor que relata unos sucesos ocurridos en la vida real. Y es precisamente eso lo que intento, aunque no lo consigo. El entusiasmo por el curso de este joven maestro así me lo impide.

En efecto, David Sánchez al que conozco desde que estaba en el BUP, ha seguido una evolución exponencial desaforada (como dirían las “memorias de La Mancha” de nuestro caballero andante), particularmente en estos cinco últimos años. En el 2005 le invité a Gijón para un curso porque ya le veía maneras y no volvía, como profesor, desde el 2006.

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Dejaré de ser Don Quijote, el cual solo se volvía loco cuando se trataban aventuras de caballerías, y volveré a ser Cide Hamete relatando hechos concretos…

Preparación de la clase de la mañana con la serie “Ameno Tori Fune”, “Furi Tama” y demás (menos el “Otakebi”), gimnasia habitual, mucha elasticidad, ukemis varios y shikko. Notar un ukemi que no forma parte de la serie habitual de nuestra escuela, partiendo de pie y de espaldas con un quiebro para finalizar rodando sobre un único brazo hacia adelante.

Siguieron técnicas y situaciones diferentes pero todas con un hilo conductor: posicionarse de tal modo que podamos entrar directamente gracias a la posición “hitoemi” (vocablo que evoca la finura de una “lámina” frente al adversario). Empezó con el clásico gyaku hanmi katate doritenchi nage: desde la posición hitoemi, el cuerpo no ha de estar justo enfrente de aite, ligeramente ladeado; desde ahí se puede entrar directamente para ejecuar la técnica, sin movimientos parásitos laterales que delatan tus intenciones. La entrada del “segundo pie” se sitúa justo detrás del aite, es decir, “cruzando” este paso por detrás, de tal modo que “cogemos su sitio”. A continuación yokomen uchiikkyo con exactamente las mismas premisas y posiciones. Volvemos a encontrar hitoemi, entrar, cortar con ambos brazos y de nuevo nos encontramos en la misma posición ladeada como para el tenchi nage anterior ¡genial paralelismo entre dos técnicas aparentemente dispares pero donde discurren los mismos principios, posiciones y actitudes!

Siguió David con kata dori men uchi donde nos explicó distintos escenarios posibles para ese estudio: con contactos “estáticos” para empezar, hasta la práctica evolucionada donde no hay contactos ya que representan cortes con el sable. Nikyo ura e irimi nage sirvieron para trabajar. A continuación, volvió al yokomen para aprovechar el gesto de kata dori men uchi (“ir a por el aite con la mano y el brazo estirados”) y ejecutar una técnica nueva (para mí) “dejándole pasar” controlando su ataque con el mismo gesto del kata dori men uchi y cortar al aite “como hacia detrás” a nivel del pecho o de la cara.

Trabajo de aite: insistió varias veces en distintos momentos del curso (observando a los celebrantes) en la necesidad de desbloquear posiciones, articulaciones; evitar situaciones en donde estamos rígidos; en la preparación insistió en  lo importantísimo de una excelente elasticidad muscular y condición física que nos permitirá una práctica con salud, plena y con futuro. Ya en la primera técnica (katate dori→tenchi nage) observó como muchos contraían los hombros y el cuello, bloqueando la zona “hacia adelante” con lo cual… ¡multiplicamos (en vez de atenuar) el impacto de la mano “cielo” que se nos viene encima! David habló incluso de la “inteligencia de las caderas”: moverse lo suficiente, adecuadamente e inteligentemente.

La clase de la tarde fue apoteósica. Empezó con ejercicios de balanceo de brazos, seguidos de ejercicios con el bokken que practicábamos con Claude Pellerin en seiza y en kiza. Luego empezó lo bueno: una serie de ocho ejercicios con el sable para practicar sistemáticamente todos los desplazamientos propios del aikido; partiendo y encontrando a cada paso la posición hitoemi. Este fue un ejercicio totalmente nuevo para casi todos los presentes y nos perdimos bastante (por decirlo de alguna manera). Todos empiezan con el tema (tenkan ashi, irimi-tenkan, etc.) siempre seguido de kaiten ashi, lo cual nos permite concatenar los ejercicios a derecha e izquierda. La exposición de este ejercicio, aunque no forma parte del cursus habitual de nuestra escuela, fue ejecutada por parte de David Sánchez impecablemente con una precisión absoluta  y del todo al estilo de nuestra escuela: los cortes shomen sin fuerza bruta, perfecta verticalidad, shisei milimétrico, utilización óptima del centro, potenciación de los desplazamientos con y desde las caderas. Representan los desplazamientos “tai sabaki” que habitualmente hemos hecho siempre con Sensei Tamura completados con algunos que nos ha propuesto Claude: kaiten ashi, tenkan ashi, irimi tenkan, “en el sentido de tenkan”, y ese otro que practicábamos con Tomás Sánchez en los ’90; “ayumi ashi + kaiten ashi” (¡es el desplazamiento nada menos que el de shiho nage omote!). En definitiva, todos esos desplazamientos, acompañados de cortes shomen, combinándolos unos con otros, hacia adelante, hacia atrás, con ataques a los lados, etc. y siempre… ¡hitoemi!

A continuación practicamos algunos de esos desplazamientos con un compañero que te ataca shomen desde los lados: desplazarse para situarse frente al compañero y replicarle con nuestro sable, encontrando a cada paso el famoso hitoemi:

  1. el de “rebotar” su sable con el mune subiendo el bokken
  2. el de “cubrir el costado” (protegerse)

Seguimos con una larga serie de técnicas para practicar todos esos desplazamientos: katate dori y ai hanmi→shiho nage omote, ura  y “en redondo”; tenchi nage; una técnica en la que nos adelantamos a aite y le agarramos nosotros a él, un desplazamiento tenkan ashi presionando con la otra mano agarrando el revés del traje a nivel de la clavícula y proyectando algo así como en tenchi nage (pié por detrás “cruzado” y “cogiendo” su sitio).

Terminamos con hanmi handachi; katate dorisumi otoshi (en donde se trabaja particularmente la mano “tierra” para el desequilibrio del tenchi nage); siguió el kokyu nage “clásico” en hanmi handachi en una práctica muy dinámica, intercambiando las rodillas delanteras y los costados practicando la misma posición que la de hitoemi de pies, pero en hanmi handachi… ¡fenomenal ejercicio que entusiasmó a todo el mundo!

Trabajo de aite para este tipo de proyecciones: no es cuestión de “trasladarse” (cierto peligro para un shite que esté “fatal de la espalda”) es “en el sitio”: anticiparse en el ukemi “ladeando” aquel hombro del impulso, en vez de esperar a girar completamente para el ukemi “delante de sí”.

Concluyo afirmando sin equivocarme que estamos ante un joven maestro cuyo curso tildado de “preparación para 1º y 2º Dan” no lo fue. Ha sido un curso para preparación de ¡“5º y 6º Dan”! Coger técnicas de otras escuelas que nos parecen enriquecedoras sin copiarlas, adaptándolas a nuestra escuela, no es algo nuevo. Sensei Tamura ya nos lo decía en sus clases e incluso lo apuntó en su libro “Aikido” (1986). El propio O Sensei creó el Aikido de esa misma manera… Así que debemos agradecer al maestro David Sánchez por seguir con la tradición, enriquecer nuestra disciplina y compartirla con nosotros.

Por favor, ¡que vuelva el sol pronto!