La Dimensión “Maestro-Alumno”

Curso de Formación Docente en Alcoi Junio 2016

Un post de Julio Maestre 

En el presente artículo nos proponemos, en primer lugar, exponer las conclusiones que se extrajeron durante el curso: una polaridad enseñanza-aprendizaje, y un contraste entre la propuesta y la asimilación. En segundo lugar, mostrar que esa tensión constante no implicó una oclusión o contradicción para el correcto desarrollo del curso, sino más bien un incentivo de superación y evolución. Por último, intentaremos dar cuenta de los alcances obtenidos, que creo llegaron a la excelencia, lo cual nos permite felicitar a la Asociación por la selección de docentes que trascienden las fronteras de lo meramente formal y por su alto grado de implicación.

La alternancia pregunta-respuesta va construyendo una trama que se puede seguir. Se convierte en un revulsivo para el trabajo y para futuros cursos de formación, que permitan constituir un espacio dinamizador de debate y propuestas que garanticen el futuro de nuevos maestros. Es, pues, un potente impulso para iniciar una evolución positiva y ascendente.

La idea es encontrar el placer en el aprendizaje y la exploración, que están ordenados por la memoria y por la imaginación. Estas variadas composiciones de tipologías y formas, tanto en lo teórico como en lo práctico, surgen de una rápida aplicación de la imprimación de los conocimientos técnicos en nuestro interior; son la yuxtaposición y la sobreimposición de lo aprendido, el irremediable matrimonio entre enseñanza y aprendizaje.

La materia del curso crea su propio espacio, paisaje y dinámica como una parte fundamental de su trabajo… La unión del esfuerzo, el aprendizaje y la enseñanza se expresan a través de la génesis de la técnica, articulada por analogías y metáforas del proceso educativo planteado.

El silencio conseguido durante sus explicaciones y la atmósfera lograda con sus ejecuciones consiguen un contexto armonioso que se refiere a la específica pertenencia de una realidad marcial aprendida desde el trabajo, y que consigue atajar esa distancia infranqueable entre la idealización y la realidad.

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Da gusto ver la ejecución de los movimientos y técnicas tanto de David como de Ángel, que son reflejos furtivos y parciales de ese largo camino que es el budo, o como fragmentos arcanos de una técnica inmutable y que perdura y se transmite en el tiempo con la voluntad de perdurar a través de la enseñanza.

Y a su vez me gusta considerar a esas excelentes herramientas transmitidas como un enriquecimiento, como una extensión de nuestra mente y nuestro espíritu, ¡en lugar de un simple sustituto al desarrollo de nuestras habilidades corporales!

A lo largo del curso de formación consiguen que cultivemos y mejoremos nuestras habilidades marciales, así como que incrementemos nuestros conocimientos prácticos introduciendo innovadoras ideas de aplicar las técnicas, de forma que podamos seleccionar de forma apropiada las herramientas para conseguir unos resultados más adecuados y eficaces con nuestros futuros alumnos.

Consideramos las explicaciones, las ejecuciones y la experimentación práctica de lo desarrollado durante la teoría, como una herramienta esencial del proceso formativo de fukushidoin y particularmente en esas ejemplares y complejas elaboraciones de más y más síntesis desde los primeros diagramas conceptuales, hasta la consecución del propósito de diseño final. Se trabaja desde los esquemas abstractos más sencillos, hasta desarrollarlos a modos más complejos y figurativos, a través de un proceso aditivo de debates analíticos con el objetivo de conseguir su resolución final.

Son precisamente estas derivaciones las que, a mi juicio, permiten pensar que el enfoque académico planteado se convierte en categoría que estrecha la distancia y salva el abismo, en apariencia infranqueable, entre la dimensión maestro-alumno y la dimensión enseñanza-aprendizaje que se produce durante la práctica del aikido.

Ambas facetas de la subjetividad quedarían conectadas de un modo directo e inusual en la experiencia de la práctica real, en la cual, a partir de un estímulo sensible (la acción), se desencadena una reacción armónica (la técnica). Esto también explicaría, en buena medida, el interés y la importancia que adquieren este tipo de cursos docentes para el futuro del aikido, no sólo por sus implicaciones técnicas, sino más bien como un sentimiento ético-moral de reunificación de la docencia que implique a todos.

Un curso que nos ha llevado a la reconstrucción de la técnica y a la exploración de la enseñanza, ofreciéndonos posibilidades potenciales sublimes para llevarlas a la práctica y al descubrimiento de nuevos territorios para la docencia.

Aún más, esta relación maestro-alumno nos ofrece un aikido más contemporáneo, más cercano a la realidad. La expresión corporal transforma el gesto de entidad cerebral a hecho marcial, buscando el equilibrio entre la experiencia adquirida y la enseñanza trasmitida.

Un magnífico curso docente donde se buscaba el resultado de un interés por experimentar con el sudor en el tatami, que es donde se cocina la técnica una vez interiorizada. No tratan tanto de preservar verdades, sino de hacer visibles otras no tan presentes, otras que nos son esquivas. Aquí nos han presentado un aprendizaje casi al margen, autodidacta, a base de la fórmula ensayo-error, solo que el error es el que se perseguía encontrar.

Un curso que es una prolongación de ecos del pasado para que resuenen con fuerza en el futuro, transmitido por dos grandes maestros, David Sánchez y Ángel Martínez. Muchas gracias por vuestra cortesía y dedicación, que fue agradecida con sudor en el tatami. A todos los participantes, algunos venidos desde muy lejos, qué deciros… Aún me duele el cuerpo.

Un fuerte abrazo de parte del CLUB AIKIDO ALCOY “OM”.