Una de cal y otra de arena

Octavio de la Mata y Bruno Balaguer, Curso en Alcoy, Marzo 2017

Un post de Marco A. Montava Belda

Fraguando, junto con el agua, la dureza del mortero, su función, para lo que ha sido concebido y su efectividad. Algo parecido podría decirse de este curso.

El pragmatismo de Octavio es indiscutible. Sus técnicas son sinceras, desnudas de formalismos innecesarios y desprovistas de florituras. Práctico, directo y efectivo son las palabras que describen su Aikido. Gestiona el centro, la distancia, un buen desplazamiento, un buen desequilibrio, armoniza con aite… pilares para un movimiento nada ostentoso, llano y terriblemente efectivo. Es capaz de transmitirte el peligro de un ataque de cuchillo y la tensión tranquila que es necesaria para poder neutralizar un ataque de esta naturaleza. Octavio es sincero en sus técnicas, y así las propone y así las pide. El ataque debe ser sincero, real, funcional y TORI debe desenvolverse del mismo modo, de forma sincera, percibiendo la seriedad de la situación pero actuando sin brusquedades, sin tensiones y con una continua sensación de control de la situación. Para este control, para esa unión con AITE es fundamental el MAI-AI, la correcta gestión de la distancia, del espacio. Hay que armonizar esa distancia con el uke. Sea cual sea la técnica que empleemos espontáneamente, la funcionalidad de la misma dependerá del adecuado posicionamiento y gestión del espacio y distancia. Más claro agua, trasparente como Octavio.

Bruno por su parte hizo hincapié en el AI, la armonía con el AITE; el agresor no debe percibir que ya está derrotado antes siquiera de establecer contacto con tori, antes siquiera de decidir cómo va a atacar. Es tori el que realmente toma la iniciativa al establecer su ventaja con un leve desplazamiento de los pies, con un suave giro de caderas, con una ligera inversión de sus muñecas. Este pequeño posicionamiento inicial es fundamental según Bruno, y lo más importante es que no debe ser agresivo con uke, las dos fuerzas-energías deben fundirse para arrastrar entonces a AITE hacia su derrota sin que lo perciba, hasta que ya es demasiado tarde para él. Esperar a que uke decida cómo atacar y dejarlo hacer sin tomar esa sutil ventaja inicial es un error. Y por supuesto también es un error dejar que se rompa ese escurridizo contacto y conexión con aite que debe continuar; no hay que dejar que se rompa ese “hilo” invisible que nos une a AITE y que hace que nos movamos al son con él. Es un concepto sutil y unas sensaciones de alto nivel.

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Ambos maestros enseñaron que ante la diversidad de ataques con los que nos puede agredir uke, son fundamentales una breve anticipación, un adecuado reposicionamiento, una distancia adecuada (MAI-AI) y una medida sincronización con aite (AI). Pocos conceptos pero muy importantes y mucho trabajo que hacer para gestionarlos correcta y simultáneamente. Los dos se completan, son dos ángulos desde el que observar y analizar el Aikido, pero que se unen y complementan para dar efectividad a este maravilloso arte marcial.

Esperemos poder seguir disfrutando de las enseñanzas de estos dos maestros en simbiosis en Alcoy durante muchos años más.