Comisión de Grados

Conceptos Básicos sobre los Exámenes y los Grados

Extraído de: "AIKIDO, Etiquette et Transmission; Manuel a l'Usage des Professeurs",
Tamura Nobuyoshi



El Tribunal
    Siendo el único responsable el jurado soporta la entera y soberana responsabilidad de sus decisiones. Por lo tanto, debe decidir de manera justa e imparcial para no dar pie a la crítica.
El examinador debe pues ponerse en el lugar mismo del candidato y juzgarlo con este espíritu.
El examinador debe ser apto para juzgar con grandeza de alma, y esta tarea no corresponde sino al hombre capaz de emitir un juicio íntegro, lo que quiere decir que no debe ser solamente una persona de talento sino también de gran experiencia.

Actitud durante los Pasos de Grado
                   Es evidente que la actitud adecuada en el momento del examen debe ser enseñada con anterioridad por los profesores. La única razón de ser de los exámenes de Kyu o de dan en Aikido es la de poder apreciar uno mismo la medida de nuestros progresos técnicos a la vez que del nivel mental adquirido en un arte donde no existe la competición. Lo verdaderamente importante es poder manifestar enteramente los resultados de la propia práctica cotidiana, en el sentido de la unidad del Ki , del corazón ( kokoro ), del cuerpo y de la técnica. En el momento del examen, las técnicas se encadenan con rapidez, precisión y potencia: la potencia del cuerpo debe expresarse sin interrupción, tanto en resistencia como en capacidad de sufrimiento. La calma y lo intrépido del corazón deben animar una ejecución técnica de una precisión meticulosa. Sin miedo, sin vacilación, sin altanería, cada gesto debe efectuarse en la total unión del cuerpo y del espíritu. Es bueno, con esta perspectiva, orientar la práctica cotidiana hacia esta unión total, lo que permitirá en el momento del examen, sin cambio alguno con respecto al ejercicio ordinario, estar distendido, relajado y guardar el gesto amplio sin dejarse distraer por nada en absoluto. Hay que permanecer libre.

             En el momento de proclamar los resultados de los exámenes, he oído decir que algunos se sentían vejados. ¡Se trata de una conducta inconveniente e inconcebible que sería preferible silenciar¡

            Si habéis sabido expresar los resultados de vuestra práctica diaria de forma plena y entera, aunque suspendais debéis consideraros satisfechos. Habiendo pasado un examen con brillantez, si no habéis satisfecho esas condiciones de las que sois la última instancia, el único juez, no os enorgulleceréis de ello. Suspender y echar la responsabilidad sobre el tribunal os situa en el más bajo nivel: ¡no esperéis comprender nunca nada de nada en Aikido si os empeñáis en actuar así¡ Pensar que el jurado es parcial es la prueba de que vuestro corazón es parcial. Hay que agradecer al jurado que os ha indicado los aspectos negativos de vuestra indumentaria, de vuestra técnica, antes que odiarlo pensando que no entiende nada de Aikido. Y si, por extraordinario que parezca, el jurado no entendiera verdaderamente nada...¿debería esto cambiar en algo vuestro trabajo? E incluso si no habéis comprendido por el momento las intenciones del jurado, llegará un momento en que comprendáis que gracias a este fracaso momentáneo, habéis trabajado más y que vuestra técnica y vuestro espíritu han progresado por ello. Seguramente se lo llegareis a agradecer a este jurado que os habrá permitido evolucionar sin orgullo y sin auto satisfacción. Es, según creo, este estado de espíritu lo que manifiesta el " wa ", la armonía y la paz, de la que hablaba O Sensei. La paz no reside solamente en uno mismo, no puede existir más que al mismo tiempo "en" y "alrededor" de uno mismo.

        El Aikido es una espada de dos filos: cuando cortamos al adversario en dos, hay que saber que nos cortamos a nosotros mismos en dos. Si dejamos de vivir al adversario, nos salvamos a nosotros mismos. Lo que quiere decir que no hay que establecer la dualidad adversario/uno mismo. Tomemos como ejemplo el caso de un jurado total y absolutamente parcial e injusto. Incluso un jurado así, si está bajo el encanto, no encontrará nada que desdecir de un buen examen: es en este estado de espíritu en el que os tenéis que presentar. Si a pesar de todo fracasáis, no os dejéis abatir. Aprovechadlo para mejorar vuestros defectos. Manteneos derechos y dignos, sin guardar rencor a quien quiera que sea y probablemente el jurado que os ha suspendido sentirá vergüenza. Si recibís un grado que no merecéis, sabed que no lo habéis recibido más que para indicaros que toda posibilidad de evolución os está desde ahora en adelante vedada. Por el contario, que un grado os sea negado debe ser interpretado como la petición que se os hace de un trabajo más profundo para el que tenéis plena capacidad.

Actitud del Candidato que ha aprobado su examen de dan
       Toda persona se alegra de pasar satisfactoriamente un examen de dan. Lo que no es una razón para salir del Dojo sin saludar o abrazarse felicitandose sobre los tatami, actitud que no podemos alentar. Pasar un grado o ganar una competición son dos actos de naturaleza bien distinta. La primera de las cosas que hay que hacer es dar las gracias a los miembros del jurado, después al propio profesor y a los sempais, siendo a partir de este momento cuando podemos compartir nuestra alegría con los amigos. También en Francia al comienzo de mi estancia allí, los practicantes que acababan de pasar su examen, ofrecían a sus profesores una pequeña fiesta en un bar y no dudaba en descorchar una botella de champán. Incluso cuando yo era uchi-deshi, las personas de educación tradicional ofrecían al maestro, a sus sempai y a los amigos practicantes, una comida de agradecimiento.

            Claro está, que para los jóvenes puede existir una dificultad material, pero ¿no habría ningún medio de hacer por lo menos la intención y de ofrecer, por ejemplo, un aperitivo para señalar la ocasión? Y si todavía esto fuera mucho, lo menos que uno puede hacer es dar las gracias. Es seguro, que el haber podido pasar de grado se debe al trabajo, a los esfuerzos y a la disposición personal, pero no hay que olvidar por ello, la ayuda recibida del profesor, de los sempai y los estímulos de los camaradas de trabajo.

              Es preciso pues educar a los alumnos en este sentido. Es bueno escuchar las observaciones sobre nuestra propia actitud en el momento del examen y el pedir al opinión del propio profesor y de los compañeros más antiguos para hacer de ello una base de trabajo.

Los Grados
      
     El Dan de los grados de Judo o Aikido, se escribe con un carácter que significa "grado", "peldaño".
Una escalera se sube o se baja, peldaño a peldaño, no se la puede franquear de una sola vez como por medio de un ascensor o una escalera mecánica.
Esta palabra lleva consigo la idea de separación e indica el método necesario para llegar a un fin. En mí opinión, es por lo que ha sido elegida para significar los grados. De todas maneras, la aparición de este sistema de grados en el mundo del Budo es reciente.
Jigoro Kano, el fundador del Judo, lo habría instaurado durante la era Meiji (1868-1912).En los bujutsu anteriores, los títulos de grados existentes eran los inka, menkyo, etc... Estos sistemas sobreviven todavía en los bujutsu y en el Budo clásico (Kobudo) que se sigue practicando en nuestros días. Este sistema comprendía las clasificaciones siguientes: Shoden, Chuden, Okuden, Menkyo, Kaiden, Mokuroku, Inka (certificados o títulos otorgados por las escuelas tradicionales y equivalentes al menkyo kaiden ).
Este sistema aseguraba la transmisión de los secretos del arte a los discípulos.
Shoden: transmisión inicial, lo que se transmite para comenzar.
Chuden: transmisión media, que asegura que la mitad del camino ha sido recorrido.
Okuden : transmisión profunda de las enseñanzas esenciales, como el sentido oculto, es decir okugi, higi.
Menkyo Kaiden
: certificado y título de aquel a quien todos los secretos han sido transmitidos sin reservas.

          Aquel que había recibido el menkyo kaiden podía ser llamado a suceder a su maestro o a fundar una rama de la escuela enseñada por su maestro.
Los sistemas de inka o menkyo kaiden (certificados de transmisión) o de Dan están indisolublemente ligados a los métodos de enseñanza.
El sistema progresivo de los certificados de transmisión que lleva de las técnicas simples a las técnicas complicadas puede parecer lógico. No obstante si cambiamos de punto de vista y nos situamos en la perspectiva del bujutsu que decide de la vida y de la muerte, no es posible olvidar que aunque se hable del discípulo, y aunque en el seno de este sistema la personalidad del discípulo sea el punto principal, el maestro, por prudencia, no habrá enseñado de una sola vez ni todas las técnicas ni todo su contenido.
A lo largo de los años de enseñanza el maestro puede observar la técnica, la actitud y los actos de su alumno. Puede entonces dar un diploma con todo conocimiento de causa solo a aquel que lo merezca ( okugi, inka, menkyu, kaiden .).
Tenemos que pensar que kuden (transmisión oral), i'shisoden (la transmisión a un sólo hijo) al igual que la prohibición de aceptar o de provocar desafíos entre escuelas antes de la obtención del menkyo kaiden parecían indicar que la enseñanza no era transmitida de manera íntegra.
Ahora bien, el Budo moderno es el fruto de una época de paz. Lo que hace que tienda cada vez más hacía la evolución espiritual y física antes que a la perfección de las técnicas. Desde el comienzo del estudio, es desvelada la totalidad de las técnicas, nada cambia en si en las técnicas, solo la ejecución evoluciona al mismo tiempo que el practicante se afina y se transforma. La progresión se estructura de manera que cuerpo y espíritu evolucionen a la vez. Los grados Dan son los hitos de esta evolución.
Antes de la 2ª Guerra Mundial y hasta su fin, la universidad del Budo japonés, el Butokukai , otorgaba grados y títulos de enseñanza. Estos títulos son renshi, kyoshi, hansi ; los grados van desde el 1º hasta el 10º dan. Sería bueno que nos parasemos un poco para ver lo que significará el hansi :
* Las condiciones requeridas para pretender acceder al título de kyoshi son como mínimo el grado de 5º dan, una vida social correcta y un gran conocimiento del Budo. Tras siete años y con una edad mínima de sesenta años se puede pretender acceder al siguiente nivel: el de hanshi .
**El conocimiento técnico ha llegado a la perfección. El practicante es además un modelo para los otros por el ejemplo dado por una conducta social irreprochable.
***El resultado de las acciones realizadas en favor del Budo se manifiesta en todos los niveles. El título de hanshi manifiesta pues la conjugación de los siguientes elementos: técnica corazón, espíritu de contribución a la causa de su disciplina. En el marco del sistema de grados kyu-dan cada uno debe encontrar su propio lugar tomando como referencia el sistema de títulos de enseñanza, la justificación de este sistema de grados será pues el ayudar a evaluar el nivel de su propio trabajo y comprender su finalidad.

       Al igual que los peldaños de una escalera, los grados dan deben ser franqueados uno por uno con una voluntad infranqueable de progreso. Hoy en día los grados son atribuidos en Japón en función de los tres puntos siguientes: - técnica - personalidad y realización - lo que el practicante consagra de vuelta a su arte.

        Incluso si su técnica es excelente, un practicante con una vida desordenada o con el carácter perturbado no accederá a los grados más elevados. Por el contario, alguien que practique desde hace mucho tiempo, que su técnica deje de desear, pero que manifiesta grandes cualidades y que haya prestado grandes servicios a su disciplina puede verse poseedor de un grado elevado ya sea como grado ordinario o como grado honorífico.

       Aunque los grados honoríficos pueden ser dados sin una mención especial, hay que pensar que el receptor no cometerá el error de tomarlos por otra cosa de lo que verdaderamente son.
En nuestros días, algunos países como Francia, otorgan sus grados a nivel nacional. Sin embargo, lo normal es que cada escuela, federación, organización o jefe de escuela distribuya sus propios grados.
Actualmente el Aikikai ha vuelto a la antigua tradición y no otorga grados superiores al 8º dan a practicantes vivos. Es importante recordar que los niveles indicados corresponden a un mínimo requerido de conocimientos y que no basta con disponer de unos conocimientos aproximados de este mínimo para reivindicar un derecho sobre un grado.