Pensamiento y Acción
Y. YAMADA (8º Dan) y G. MILLIAT (7º Dan)
Un post de Diego Cascón
Madrid, 22-24 marzo 2013
El filósofo francés Henri Bergson (1859-1941) escribió “Piensa como un hombre de acción; actúa como un hombre de pensamiento”. Hay frases e ideas como estas que nos inspiran a diario, pero lamentablemente solo las podemos retener durante un breve momento; no es fácil llevarlas a la práctica y aplicarlas, son muchas las distracciones que nos ocupan y los buenos hábitos no siempre se pueden completar. Estos pensamientos son importantes porque son la base de la acción.
Como practicantes de artes marciales (Aikido, Judo, Karate…) intentamos llevar a la práctica algunas de esas citas que tan a menudo escuchamos o leemos. En ocasiones esa intención se queda solo en el tatami (lo ideal sería que fuesen una norma en nuestra vida) o ni siquiera llegan al tatami y se quedan, por decirlo así, en la antesala o en los vestuarios…
¿Qué tiene que ver esto con el curso de los maestros Y. Yamada y Gilbert Milliat organizado por nuestra asociación? Pues precisamente el hecho de que ambos, como grandes maestros son un ejemplo real de pensamiento y acción, son un modelo para los que seguimos una disciplina dada, un Budo como el Aikido. Este es uno de los motivos por el que cada año contamos con la presencia de ambos para impartir este curso fundamental dentro de los programados por el Aikikai España a lo largo del año.
El caso del maestro Yamada es especial. Su presencia es historia viva del aikido, no una historia difusa ni olvidada, es un vínculo directo con la fuente original. Para cualquier practicante de aikido eso es un hecho que no debería de pasar desapercibido y es labor de los instructores de cada dojo transmitir ese interés y animar, siempre dentro de lo posible, a tomar parte de este y otros cursos en los que, durante unas horas, podemos contar con la enseñanza directa de los grandes maestros.
A partir de ahí están las técnicas que ese día el maestro nos plantea. En el caso del maestro Yamada, como hombre de acción, sabemos que tocará trabajar duro, practicar sin margen a la especulación, sudar y en algunos casos sufrir. Todas las clases del maestro son una prueba y un reto que como aikidokas tenemos que superar. Como es habitual, su propuesta es intensa desde el primer momento, técnicas básicas mostradas en toda su amplitud, bien explicadas o mejor dicho bien transmitidas… de nuevo pensamiento y acción. El maestro Yamada es un gran comunicador, su forma de explicar es sincera, sin adornos, sin lucimientos y fundamentalmente práctica.
No es nada fácil realizar un trabajo correcto de uke con un maestro, ya sea en una clase diaria o en un seminario como este. Esto sin duda cobra más sentido cuando el maestro es sensei Yamada. Mientras él nos mira con cara sonriente y nos explica con detalle el proceso de la técnica, el uke sufre sin duda la exigencia del maestro. Esa exigencia debe de demostrarse luego en la práctica del grupo. Sin duda, así ocurrió en este último curso en Madrid. Una serie de técnicas básicas para poder trabajar sin pausa durante los dos días en que se organizó el curso. Nikyo, iriminage, kokyunage, son parte de las técnicas que no faltan en un curso como este y por supuesto el habitual rondo en los que sensei Yamada consigue que todo el pabellón trabaje con intensidad, con alegría y pasión. Aikido en estado puro.
Este curso anual tiene la característica de contar con la presencia del maestro Gilbert Milliat (7 Dan). La propuesta del maestro Gilbert nos sitúa en otro plano. Es evidentemente que para un grupo como el nuestro, tan definido por la irrepetible figura del maestro Tamura, el contar con la presencia de alumnos directos suyos (como Claude Pellerin y Gilbert Milliat) supone una forma de pulir el aikido que más reconocemos.
El hecho de contar con dos maestros en el mismo curso -con propuestas y formas distintas; como en su momento lo fue el contar con Sensei Tamura y Yamada juntos-, no es nada malo. Al contrario, supone un enriquecimiento. Nuestra experiencia nos ayuda a saber gestionar el aprendizaje de dos formas distintas de entender la práctica.
Así, con Gilbert Milliat sabemos lo que toca. Como un relojero suizo los primeros pasos en clase han de hacerse con precisión. No hay ruptura en la transición del trabajo con bokken al trabajo de manos vacías o viceversa, es exactamente lo mismo. Uno sin otro no tiene sentido cuando la clase la imparte el maestro Gilbert y así lo hacía el Sensei Tamura. Sobre esos principios discurre nuestra práctica.
Por último solo queda agradecer la asistencia a todos los aikidokas presentes. Este curso nos sitúa anualmente en el mapa de los grandes eventos del mundo del Aikido. Como es habitual contamos con la presencia de numerosos practicantes procedentes de distintos puntos de España, de Europa y América. Gracias a todos por la participación.