Bloc de Notas

Blog de Aetaiki – Aikikai de España

Crónica del Curso de Claude Pellerin, Gijón 5,6 Mayo 2012.

Un post de José A. Hevia.

            Por cuarto año consecutivo hemos tenido la suerte y honor de contar con las enseñanzas del que ha sido uno de los alumnos directos mas cercanos a Sensei Tamura: Claude Pellerin, 7º Dan, quien impartió un curso ciertamente de altísimo nivel incluso con algunas modalidades nuevas o raramente vistas en cursos como los ataques por la espalda con el Jo.

            Trató de hacernos sentir el misterioso arte de  “transmisión del movimiento a todo el cuerpo a partir de nuestro centro”. Es asombroso constatar como este estudio hace que nuestros movimientos se acerquen al ideal que todos hemos leído sobre el Maestro Ueshiba: la eficacia de unos movimientos, de un cierto tipo de presencia, actitud mental, una marcialidad que realmente gana sin luchar ya que, sin notar nada aparentemente, nos encontramos invariablemente incapacitados para responder.

Hemos podido comprobar como ambos trabajos de UKE y TORI  contribuyen enriqueciéndose mutuamente, perfeccionando uno para perfeccionar el otro ya que ambos constituyen el mismo trabajo.

           

Resaltar como los ejercicios, técnicas, modalidades que Claude ha propuesto, se relacionan íntimamente entre sí y con los ejercicios de preparación (Chi Kung-Do In- concentración con las manos juntas), y de que modo se suceden en un contínuo lógico y armonioso. Siguiendo un hilo conductor, no provocar rupturas en los movimientos (ni en la respiración, ni en pensar que nos ralentiza), el Maestro fue evolucionando desde las técnicas y situaciones mas básicas hacia las mas complejas: Suwari Waza, ryote dori- Tachi Waza, Ai Hanmi, Katate; Ushiro Waza, Ryote Dori … hasta los ataques con el Jo: un amplísimo estudio de respuestas en Irimi, en Tenkan, con gran distancia, con poca distancia (y las distintas guardias que requieren), en la modalidad de Jo Dori y ambos con el Jo. Tuvimos la suerte de descubrir algunos por primera vez, la rara modalidad de ataques y amenazas por la espalda con el Jo… “¡es como si estuviera delante…! Y todo siguiendo siempre una técnica o ejercicio previo sencillo como Katate Dori- Tai Sabaki o Tenkan con un paso.

            Y, como siempre, Claude nos recordó las premisas habituales, quizás las más importantes, las que menos trabajamos (ya que siempre lo recalca): relajarse, no crear tensiones inútiles, soltar las articulaciones (tren inferior como el superior), moverse a partir de las caderas y del centro, crear un centro fuerte, sentir el eje vertical del  cuerpo.

            ¡En fin, material suficiente para estudiar durante un año al menos!

             La presencia de Claude Pellerin es una gran suerte, tan cerca de casa en una ciudad pequeña como Gijón, con buena infraestructura hotelera cerca del Dojo, pero también nos otorga una categoría fuera de categoría, la presencia un año mas de nuestro querido Presidente D. Octavio de la Mata y de Roberto Sánchez, además de un nutrido elenco de maestros altos grados de Cantabria, León y Valladolid.

            Claude me ha comentado su gran satisfacción por la actitud de los alumnos presentes: trabajadores, nobles y con muchas ganas de aprender.

             Deseo agradecer los esfuerzos de todos los que acudieron al curso, por su presencia y paciencia con los organizadores.

            Personalmente desearía disculparme por no estar lo atento que debería con los alumnos y demás que vinieron. Una mención especial a los sufridos alumnos que padecieron los nervios de Tista y míos; a Paco Serrano y su gestión con la Federación de Judo y a todos los que participaron en la organización, un fuerte abrazo a todos.

Un post de Manolo Montañés

               … se alimenta del trabajo, de la experimentación, del sacrificio de otros antes que nosotros, no podemos verlo pero podemos adivinar la presencia de una corriente que oímos, que sentimos. Y ya sobre nuestros pies, el trabajo, la experimentación y el progreso continúan.

                Roberto Sánchez, 5º dan, nos ayudó a poner los pies en el suelo durante el curso nacional que dirigió en Santander los días 14 y 15 de Abril para un amplio, y variopinto en sus procedencias, grupo de aikidokas. Una más que acertada selección de propuestas, los problemas a resolver y las herramientas para ello, administradas con seriedad y cercanía en tres sesiones de trabajo muchísimo más agradables que el inclemente tiempo que reinaba en Cantabria, y que convertía nuestro dojo en una especie de cálida isla tropical de sonrisas y sudores, y por cierto, salpicada el sábado de unos cuantos niños y niñas de corta edad aun más felices y sonrientes que los adultos.

                El Memorial es la ocasión para recordar y mostrarse agradecido, sí, pero mejor para reflexionar sobre lo que tenemos y adónde vamos. Mucho de eso hubo en las clases y en la cena del curso, reseñable en esta ocasión, tanto por lo gastronómico, como por el interesante coloquio suscitado entre los asistentes sobre las diferentes caras de esta cosa tan difícil de describir como es el Aikido.

               

Gracias a todos los que participaron en el curso, también a los que ayudaron a que todo saliese bien, al Instituto Municipal de Deportes de Santander por su decidida colaboración y a Roberto Sánchez por su, nuevamente generosa, aportación al río que fluye bajo nuestros pies.

Un post de Ángel Martínez

La delegación de Aikikai España de la regia ciudad de León ha tenido el placer de albergar un año más un acontecimiento tan grato como instructivo. Con la asistencia de unas cien personas llegadas de todo el norte peninsular y en algunos casos de lejanos puntos de nuestra geografía, se llevó a buen fin la intensidad de tres jornadas memorables de práctica y de sudor.

Según la sabiduría de un antiguo maestro oriental, es preciso en la práctica marcial que no haya ningún movimiento exento de sentido. Ese es uno de los obsequios implícitos en las clases que imparte nuestro director técnico: mucho más allá de un mero muestrario de técnicas o exhibiciones acrobáticas como vemos demasiado a menudo, Tomás Sánchez en el desarrollo de su enseñanza llega a hacer clara y contundentemente partícipes a los alumnos de su visión particular y gran evolución técnica, y sobre todo es capaz de hacernos intuir alguna de las sensaciones más delicadas que ha desarrollado en su práctica del Aikido a lo largo de tantos años. Como bien se ha dicho, “La enseñanza es un contagio”.

Al igual que el maestro Tamura hacía incluso en sus últimos momentos de mayor debilidad y enfermedad, nos acostumbramos de la mano del maestro Tomás a aparcar la pereza y a realizar, por ejemplo, los ukemi inexorablemente al principio de la práctica: un ejercicio constante de autodominio y, por qué no, de humildad. De la misma manera, hemos podido reflexionar sobre esas técnicas y ejercicios básicos, que a pesar de sobradamente conocidos se pueden contemplar desde un ángulo distinto, y que además en sí mismas son deliciosas y bajo la dirección de un guía competente ayudan a vislumbrar o quizá intuir algo de lo que debe ser quizá la esencia oculta y el hilo conductor que une (Ai de Ai-kido) y da significado a las diferentes y múltiples manifestaciones técnicas de este arte.

Como cierre del curso, el domingo por la mañana se celebraron exámenes de tercer dan, con resultado satisfactorio y obtención del grado por parte de los tres candidatos aspirantes. Y no por menos agradable dejar para el final la vertiente gastronómica y lúdica del viaje, con la visita a la bella ciudad y su barrio húmedo, clásico lugar de encuentro alrededor de la Catedral y asiento de miríadas de tascas y restaurantes.

Gracias por tanto al director técnico por su confianza y a los asistentes al curso por su esfuerzo y paciencia una vez más, y esperamos una próxima edición aún más agradable y una reseña del cronista quizá más concisa…

Un post de Julio Maestre

http://aikidoalcoiom.blogspot.com/

Como viene siendo ya tradición, uno de los días más fríos del año, el cuatro de febrero, estuvo con nosotros el maestro nacional Fernando Valero. Empezó el curso con una mínima de -3ºC y una máxima que no superó los 3ºC, un kankeigo al más puro estilo, montañas nevadas, aire gélido y un tatami tan helado que se te pegaban los pies al mismo.

No le defraudamos y una veintena de participantes acudieron de todos los rincones, desde lugares tan lejanos como Castellón o Yecla a otros más cercanos de poblaciones vecinas.

Comenzó el curso con un calentamiento muy centrado en el bajo vientre, ejercicios de movilidad de caderas tanto laterales como frontales, levantamiento imaginario de peso con expulsión fuerte de aire, el ejercicio de funatori furitama, que consiste en que partiendo de las caderas imitamos el movimiento de los pescadores o samurái cuando remaban hacia la batalla, etc.

Sin cambiar el rumbo del mismo, pasamos a realizar la técnica-ejercicio de kokyu-ho, pero enfocada más a una idea de potenciar la respiración y a una coordinación de la misma con nuestro cuerpo, a un trabajo puro de centro y del poder de nuestro peso sobre el adversario. La idea nos pareció fascinante, y a través de ella encadenó ya las sucesivas técnicas con las que desarrolló el curso.

Siguió el mismo con los kihon waza, técnicas base que son el fundamento del Aikido, todas ellas desarrolladas a través de los movimientos del sable, tanto en los desplazamientos a la hora de ejecutar las técnicas, basados en las ocho aperturas, como en los irimi-tenkan simultaneados con los movimientos de corte, siendo muy incisivo a la hora de corregir las técnicas si observaba que no se ejecutaban las aperturas de caderas ni se descargaba el peso corporal en el momento de realizarla. Todas estas técnicas las realizamos tanto en suwari-waza como en tachi-waza.

Las conclusiones que desde el Club de Aikido Om hacemos del curso de Fernando Valero son las siguientes. Que las técnicas de Aikido deben nacer de nuestro centro y que éste es un punto de equilibrio necesario a la hora de ejecutarlas. Que las técnicas no se hacen principalmente con los brazos y muñecas de Uke, sino con su centro, apoderándonos de él y robándoselo, haciéndolo nuestro. Que cualquier movimiento debe partir y comenzar en y desde la cadera, abriéndola y cerrándola según sea el ataque de Uke, y que ella debe ser el timón que nos guíe.

Para acabar, recordemos la frase de O’Sensei: “Para poder hacer un círculo se debe tener un centro”.

Un post de Idoia Askasibar López de Aguileta (Tenerife).

“León, que en estas fechas del año, suele ser una fría capital, templó su temperatura y nos despertó con sol, para darnos la bienvenida a los aikidokas de Takemusu Dojo Tenerife, el fin de semana pasado, cuando fuimos al curso que Octavio de la Mata, 5º Dan (Presiente de AET AIKIKAI de España) y Eduardo J Hernández, 4º Dan (Delegado en las Islas Canarias) impartieron conjuntamente en el Dojo Karate Club de Ángel Martínez.

 Y si ya había sido agradable la sensación de llegada, la acogida con la que los leoneses nos obsequiaron fue, en todos los sentidos, un estupendo regalo. 

 El Dojo del Karate Club es un Dojo acogedor, confortable, lleno de luz y buen ambiente, donde los leoneses supieron integrar a los visitantes, como si siempre hubiéramos pertenecido a su grupo.

 Como experiencia personal, resultó muy interesante y constructivo participar en un curso con dos Senseis  coordinados y complementados capaces de transmitir, armonizadamente, un aikido claro, comprensible e instructivo para todos los niveles de practicantes que asistimos al curso. Incluidos los menos experimentados en este bello arte marcial, entre los que me cuento. Un hurra por Sensei Octavio y Sensei Eduardo!

 Agradecida, además, por tener la oportunidad de conocer la línea de trabajo del Sensei anfitrión, Ángel Martínez, a través de la práctica cauta, generosa, comprometida, e intensa con todos sus alumnos, nuestros compañeros de curso y especialmente por la paciencia y el buen humor del propio Ángel, dentro y fuera del tatami.

 Fue un fin de semana lleno de calidez, familiaridad, simpatía, atención, buenísima y abundante comida y muchas risas; todo ello, obviamente, gracias a los dos Senseis del curso, Eduardo y Octavio, sus muchos años de buen talante siendo y haciendo amigos y lo extraordinariamente buenos anfitriones que son los aikidokas leoneses. Esperemos que nos visiten pronto y así podamos devolverles un poco del cariño con que nos han tratado.

Esta ha sido -a pesar de las agujetas del “día después”- una experiencia gratamente memorable, que sin duda, me encantará repetir en cuanto tenga oportunidad.”