Curso en Valladolid por Guillermo Pérez
Un post de Félix Ares
Era bastante pesimista con este curso, el tiempo amenazaba mucha nieve y no tenía claro si Guillermo podría llegar a Valladolid, le decía a Jacinto “vete preparando el plan “B”, por si acaso” a lo que él respondía con una sonrisa.
El caso es que Guillermo llegó sin problemas, no tuvimos nieve pero si mucho frío, nada que no tuviese arreglo.
Nos dimos cita cerca de cuarenta aikidokas en las instalaciones del Multiusos de La Vega, expectantes todos, unos por que era la primera vez que veían a Guillermo en acción, otros porque sabíamos la que se nos venía encima.
Guillermo tiene una manera de ver el Aikido muy especial, a mi modo de ver, muy técnico y exquisito, pero a su vez muy cercano hacían el practicante, siempre se preocupa por hacer las cosas fáciles, sin muchas filigranas, insistiendo en lo importante de las bases y recordando continuamente las líneas de trabajo de nuestro grupo y de nuestro Sensei, el Maestro Tamura, recientemente fallecido.
Las clases son intensas y amenas, muy participativas, es imposible dormirse en los laureles, ya que es muy exigente con todos, cada cual en su nivel y sobre todo esa famosa frase que tiene, de cómo podemos hacer las clases con una buena sonrisa.
Las famosas frases de Guillermo, la recordada hormiguita y la querida chincheta… alguno de los nuevos nos miraban sorprendidos cuando los más veteranos nos reíamos cuando nos las recordaba, esto hacía que el ambiente fuese distendido dentro, evidentemente, de la marcialidad necesaria.
Podíamos hablar de las técnicas realizadas durante el seminario, pero como dice un amigo mío: “si queréis saber que hemos hecho, haber venido…”
Después de dos sesiones duras, sobre todo la del sábado por la tarde, nos dimos cita en las instalaciones del Gure Txoko en Valladolid, para celebrar la típica cena para todos los asistentes al curso y alguno más que se nos unió, a entrenar no, pero a cenar… a eso se apuntan enseguida.
Bromas aparte, lo pasamos de miedo, entre risas (algunas muuuuuy escandalosas) chistes y buenas viandas.
Ya solo nos quedaba el domingo, sueño y alguna cara de haber alargado más de la cuenta la noche, presagiaba una mañana dura, como así fue, eso sí, el curso no pudo tener mejor colofón, los últimos veinte minutos hicimos una sesión de shiatsu, dedicada, según Guillermo a los que no habían ido el domingo.
Una vez relajados y después de algún ronquido que otro, se dio por terminado el curso, con unas palabras de Guillermo, donde nos recordaba (como así he reflejado en esta pequeña crónica) que él no es el maestro, es simplemente Guillermo, recordando los comienzos de nuestro grupo en Valladolid, como su Aikido a crecido junto a nuestro grupo y dándonos la enhorabuena por el trabajo desarrollado a lo largo de estos años.
Recordado sus palabras, muchas veces no es necesario buscar fuera cuando lo que tenemos en casa es tanto y tan bueno.
Muchas gracias a Guillermo y a sus alumnos que le acompañaron desde su tierruca, como dicen ellos, a todos los asistentes y en especial, a nuestro incansable Carlos de Francisco (Txarly para los amigos) que con su incansable cámara, nos hizo un magnifico reportaje fotográfico, como siempre acostumbra.















Como son ya muchos años disfrutando de la enseñanza y también de la amistad de ambos, no es fácil poder contar de nuevo lo importante que para nosotros es tenerlos siempre dispuestos a orientarnos en nuestra práctica. En cada uno de nuestros grupos hay personas de todo tipo y alumnos que llevan más o menos años de práctica, cada uno con sus intereses y motivaciones propias. Sin embargo, como practicantes de un arte marcial como este tenemos que tener siempre unas referencias claras, siempre somos alumnos. Ángel y Tista no son de esos que “venden la moto”, como popularmente se dice. Son maestros que realizan un trabajo marcial muy serio, desde la honestidad de la práctica, sin florituras innecesarias. Ese es el aikido que el Sensei Tamura nos marcó y el que en cada curso nos afianza nuestro Director Técnico Tomás Sánchez, y es importante que eso se sienta en cada clase y en cada curso. En este fin de semana en Ferrol creo que eso se consiguió con creces.